Historia de la Facultad de Ciencias de la Educación

LopezLopezLa Magíster María Pilar López es directora del PID 3121 “Historia de  la Educación en Entre Ríos. Historia de la Facultad de Ciencias de la Educación (Segunda parte 1973-1983)”. López integró distintos equipos que investigaron la Historia de la Educación de la provincia de Entre Ríos. El actual proyecto continúa la línea iniciada en el proyecto anterior que abordó la historia de la Facultad desde su creación en 1920 hasta 1973. En la entrevista dialogamos sobre el proyecto en ejecución, como surgió y los inconvenientes de trabajar con este tema.

 
— ¿Por qué toman este objeto de estudio?
— Este proyecto tiene su origen en otro anterior que estudió la historia de la Facultad desde 1920 hasta 1973. El primer proyecto comienza por un pedido formal de la entonces decana María Laura Méndez a Edgardo Ossanna para investigar la historia institucional. Ossanna era el especialista en historia de la educación de la Facultad y como grupo de investigación veníamos trabajando la historia de la lectura en Entre Ríos. Una vez finalizado el proyecto “Quienes leen, que leen, como leen los entrerrianos en la primeras décadas del siglo XX”, se accede a ese pedido y se presenta el proyecto de investigación, ya que nos pareció algo pertinente e importante para abordar. Con este primer proyecto lo que hicimos fue trabajar el período desde la creación de la Facultad de Ciencias de la Educación como parte de la Universidad Nacional del Litoral hasta el fin de la dependencia institucional, que acontece, efectivamente, con la apertura de la Universidad Nacional de Entre Ríos en 1974. En realidad, la ley de creación de la UNER adviene con el último envión de la Revolución Argentina, durante el gobierno militar de Lanusse; pero el pase efectivo de la Facultad de Ciencias de la Educación a la UNER tiene lugar en la época del peronismo de 1973 a 1976.
 
— ¿El nuevo proyecto continúa desde esa época hasta 1983?
— Exactamente, arrancamos este proyecto a partir de allí: el último halo de dependencia de la Facultad de la UNL. Es una época de muchos conflictos vinculados a la creación de la UNER. Por un lado, se encuentra el proyecto político universitario del peronismo del `73, donde una fracción de la juventud peronista ligada a la JP de las regionales lideraba la Facultad y se oponía a la creación de la UNER, y por ende, al que la Facultad dependiese de ella. De hecho la asunción de Susana Boeykens se da con el respaldo de las unidades básicas y con el canto de la marcha peronista y de otros que hacen referencia a que es una gestión apoyada por montoneros. (continúa)
 
Por el contrario, el gobierno provincial de Enrique Cresto y Dardo Blanc -ligado a la ultraderecha del peronismo- bregaba por la concreción del proyecto de la UNER, junto con las fuerzas vivas entrerrianas para quienes la creación de ésta significaba que sus hijos pudieran estudiar en la provincia sin irse a otras universidades y así evitar el gasto que ello representaba. Resulta interesante, desde la historia institucional, ver como la Facultad toma un posicionamiento muy claro con respecto a no querer pertenecer a la UNER, porque la gestión de Boeykens no compartía ese proyecto político complicado que era la creación de la nueva Universidad.  En cambio, el gobernador Cresto, que había tenido un lugar nada despreciable en la Revolución Argentina en Entre Ríos, apoyaba su concreción y, por ende, avalaba el Proyecto que le daba vida que se erigía en sostener la nueva universidad  no como un aporte a la integración cultural de la región, sino como una valla de contención ante los posibles avances expansionistas del Brasil,  como parte de una estrategia geopolítica.
Entonces la nueva gestión que arranca en el `73 se opone a eso, porque para ésta la universidad debía estar al servicio del pueblo. Debía realizar los aportes necesarios a la liberación nacional y contribuir a la construcción de una cultura de carácter autóctono, nacional y popular pero sin olvidar la integración latinoamericana. Y este proyecto no era compatible ideológicamente con aquel.
En coherencia con el proyecto de universidad popular, la Facultad se propuso desarrollar una política académica que intentaría materializar la formación en docencia, en investigación y extensión ofrecida ligada a los principios revolucionarios que implicaban su fuerte compromiso con el Proyecto Nacional de Liberación. Esto supuso borrar de la institución todo vestigio de las políticas académicas tecnocráticas y docentes que respaldaran éstas. Asimismo, ya existía un grupo importante de profesores que se oponían a la creación de la UNER porque significaba que con un mismo presupuesto se sostendría a las nuevas instituciones. Obviamente, ello significaba apostar al languidecimiento de ellas y a su posible muerte. La nueva universidad  no se anclaba dentro un proyecto serio de crecimiento institucional, sino todo lo contrario.
 
¿Qué sucedió con esta interna?
— La Facultad hace una petición al presidente Cámpora y al Ministro de Educación Taiana para que se detenga todo, al menos para recomponer el proyecto de creación de la UNER de manera tal que guardase coherencia con el Proyecto de Universidad Nacional y Popular. En un primer momento esto se logra. Pero luego, a principios de 1974, y como consecuencia de las gestiones que el gobernador y el vice realizan en Buenos Aires se efectiviza la puesta en funcionamiento de la Universidad Nacional de Entre Ríos. Cuando esto tiene lugar, poco tiempo después, es claro el avance de la derecha. Se interviene la Facultad y el propio gobierno provincial es el que acompaña la gestión de la nueva decana: María Irene de Martín. Esta mujer, que viene del peronismo más ortodoxo, tiene fuertes vínculos con los profesores más conservadores y relacionados, obviamente, a la iglesia católica, como es el caso de Uzín, Andrilli,  por nombrar los más emblemáticos. Más adelante, asume Juan Carlos Almará que no proviene de las ciencias de la educación, es un profesor de geografía, que logra ingresar a la Facultad como docente a partir que el Ministro Oscar Ivanissevich incorpora el dictado de distintas materia comunes a todas las carreras de grado pertenecientes a Universidades Nacionales: geografía, idioma e historia nacional. Entonces Almará ingresa para dictar geografía y termina quedándose con el decanato. Almará también es un católico. Con la investigación de esta época uno se da cuenta de la orientación ideológica que va tomando la Facultad, que se va profundizando y, de alguna manera uno podría decir que a partir del ´74 el proceso se instala en la Facultad: por como se transforman los contenidos de Ciencias de la Educación y la limpieza de profesores y del fondo bibliográfico de la Facultad.
 
— ¿Qué pasó en la Facultad con el golpe militar?
— Lo que nosotros estamos observando al analizar los libros de resoluciones, las entrevistas, los programas, la prensa periódica y demás (fuentes), es que la transformación se da a partir de 1974, obviamente, cuando asume Martín como decana.  Ahí se van expulsados muchos profesores, por ejemplo, Solidario Romero, Susana Romero, Nina Landreani, Marta Benedetto y otros. Se produce un reacomodamiento del perfil formativo de la Facultad, que obedece a realinear ese perfil a lo que es la formación del supuesto especialista abandonándose el del “intelectual comprometido” que caracterizó a la gestión de Susana Boeykens. En realidad ahí hay una disonancia, porque por una parte esta este técnico pero si vas a lo que es la propuesta formativa de las materias filosóficas tiene que ver con la perspectiva aristotélica-tomista. Esta cuestión, ligada a los valores espirituales, todo ese anclaje que hace ver a una carrera de Ciencias de la Educación con una fuerte impronta de formación filosófica. Todo lo que es el área de la didáctica, salvo un par de excepciones, estaba vinculado a la psicología y didáctica de corte conductista perdura a lo largo de todo el período. Por otro lado, la Facultad se ubica como una institución acorde a lo que son las políticas nacionales de disciplinamiento.  Así las prohibiciones, los controles,  el autoritarismo, el oscurantismo etc. arrancan en el último período del peronismo.
 
— ¿Qué fuentes utilizaron para la investigación?
— En la primera investigación tomamos como fuente principal los libros copiadores, lo publicado por la revista de la universidad (UNL), notas periodísticas, entrevistas, etc. Para los períodos más cercanos también las resoluciones de decanato y del consejo académico. Tuvimos que encontrar esos archivos por distintos lugares, porque la historia institucional esta repartida. Por ejemplo, los primeros años cuando la Facultad funcionaba en la Escuela Normal, parte de ese archivo está allí y parte en la UNL. Desde la reapertura, en la década del ´50 hasta el ´73, eso se encuentra también repartido entre la Universidad del Litoral y nuestra Facultad. También consultamos hemerotecas y el archivo de El Diario excepto para la década del 20 dado que los tomos de esos años habían sido llevados a microfilmar a Buenos Aires. Otro inconveniente fue el acceso a los programas de estudio de esa época, porque se encontraban en el archivo de la Escuela Normal, y recién pudieron ser ubicados cuando estábamos terminando la primera investigación. Para la presente investigación pudimos, por una cuestión de proximidad temporal acceder a entrevistas tanto con docentes como con alumnos. Esto nos posibilitó comprender muchas cuestiones de las resoluciones y programas de estudio. Así que resulto ser un trabajo bastante interesante y fructífero en ese sentido. Otra cuestión que va a ser parte de este proyecto es la sistematización de los egresados de la Facultad, desde lo que es la reapertura en la década del ´50 hasta 1983, teniendo presente entre otras cuestiones los títulos que la institución otorgó, edad, género, procedencia de los alumnos, etc.
   
—  ¿Tendrá continuidad la investigación una vez terminada esta etapa de 1973 a 1983?
— La intención es volver sobre la década del ´60 y parte de la del `70, ya desde otra perspectiva, en el sentido de poder comprender la historia institucional a través de la producción del conocimiento. Porque muy poca gente tiene idea de lo que fue la Facultad en el concierto nacional de Universidades y de la visión que se tenía de ella en la década del ’60. Hubo alumnos que posteriormente alcanzaron un desempeño académico importante. Entonces trataremos de tomar algunos aportes de lo que es la historia intelectual. Es la época de la Facultad donde se arma el Centro de Investigación en Sociología de la Educación con Tomás Vasconi y en Psicopedagogía, con Solidario Romero. Luego de eso, es probable que avancemos más allá de 1983.
 
— ¿Quiénes integran el equipo que está trabajando en este PID?
— Victoria Baraldi; Fernando Baffico, que es auxiliar de mi cátedra, Juan Roberto Almará -que es alumno de comunicación social y becario- y Valeria Olalla. Tuvimos  dos bajas el año pasado: la muerte de Edgardo Ossanna quien se desempeñó como asesor ad-honoren- y la de Mónica Ugalde que se jubiló. Ahora vamos a incorporar a Virginia Kummer que volverá a trabajar con nosotros y ayudarnos como metodóloga en la cuestión de estadísticas para ver lo de los egresados.
 
— ¿Qué es lo que buscan aportar con esta investigación?
— Es importante para quienes vivimos en la institución, pero además para quienes no, por el rol que tuvo la Facultad en la formación de los pedagogos de todo el litoral. En este sentido hablaríamos de una historia a nivel micro, pero con proyección en otro orden. La otra cuestión, más allá de las particularidades, siempre entendemos esta historia institucional en el marco de lo que son las políticas educativas nacionales y, por otra parte, las interferencias o ruidos que acontecen en este devenir con las particularidades locales y las interferencias, en determinadas épocas, del gobierno provincial más allá de la dependencia nacional de la institución. De alguna manera la Facultad ha tenido, en uno u otro período histórico, un rol preponderante en lo que son las políticas educativas locales, en el sentido que ha aportado los profesionales que se van insertando, no solamente como técnicos, sino también en el marco de lo que es la docencia en Entre Ríos y la región Litoral,  principalmente.

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